Lo que me indigna a mí de la muerte de Carrasco

Esta campaña electoral está siendo diferente, un poco menos aburrida, quizá, más movida, la mediocridad de los candidatos se oculta tras el tema estrella, el asesinato de la presidenta de la diputación de León, Isabel Carrasco.

Ella era una cacique corrupta que hizo de la diputación y la provincia su feudo, ponía y quitaba a su antojo y no había dios que la tosiera, pues su poder en León era conocido y sus tentáculos se extendían a todas partes, era una persona que se creía tan por encima del bien y del mal que no dudaba, por ejemplo, en amenazar a un periodista cuyas crónicas no le gustaron utilizando su anterior cargo de inspectora de hacienda.

Las gaviotas lloran con lágrimas de cocodrilo (pues no era ni querida dentro de su partido) su pérdidaimagen mientras se indignan por los comentarios vertidos en las redes sociales, ya tienen una excusa más para poner cotas a la libertad de expresión. Libertad de expresión que en este país es un bien privativo de la derecha, mientras que tertulianos enfermos de odio, obispos depravados, políticos machistas, empresarios negreros y demás calaña pueden ensañarse con mujeres que tienen que abortar, homosexuales, una clase obrera en constante declive, familiares de asesinados por el régimen fascista de paquito o inmigrantes desvalidos, las ideas de izquierdas no pueden expresarse en voz alta, pues siempre se hablará de apología de cierto tipo de violencia.

Al margen de todo esto, lo que me llama más la atención es que se cuente la historia, no ya despojando al crimen de cualquier connotación política, que a mi juicio las tiene todas, sino con total normalidad cuando se habla de la vida laboral de la hija de la presunta asesina. Sucede, y todos lo sabemos, pero no deja de indignarme. Una persona con poder crea un puesto solo y exclusivamente para otra, esté preparada o no, basándose en lazos afectivos, aparecen las rencillas y la destituye. Esos puestos son los que nos cuestan dinero, y no los tan perseguidos funcionarios, esos puestos son los que hacen que cualquier proyecto serio en este país se convierta en una chapuza, esos puestos son los que favorecen la desigualdad social, pues estamos limitando el acceso a ellos, si no eres amigo de da igual que seas el mejor en tu campo, esos puestos generan agujeros en todas las administraciones públicas, y esos puestos son lo único que no se toca (a no ser que fueras la todopoderosa Isabel y surgiera el conflicto personal) ni en tiempos de crisis.

Desconozco si Montserrat Triana era buena profesional, a la vista está que una vez convocada la oposición no fue la más brillante, pero en este país para tener un buen trabajo lo único que te hace falta es un buen enchufe, así se genera la deuda, en las televisiones públicas plagadas de consejeros que con sueldos de 3000 euros al mes no van ni a calentar la silla, en este país de secretarios y jefes de comunicación en diputaciones cuyo paso por las sedes de su trabajo se da en contadas ocasiones, de sillas vacías en ayuntamientos cuya única función es ser una nómina más que ni hace ni deshace, solo ingresa, de mamones cuyo único mérito es estar afiliado a un partido, pertenecer a una familia o a una secta (véase Opus Dei) o follarte a quien te conviene, en este país de mierda un contacto es tu pasaporte a la buena vida.

Menos mal que soy atea, porque si no tendría miedo, ahora mismo Isabelita ya le habría robado el cargo al mismísimo demonio y tendría que rendirle cuentas a ella tras mi muerte. Que duro.

 

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