me ha tocado mesa

El otro día me encontré con una sorpresa al llegar a mi hogar, me había tocado, no mesa, sino segunda suplente de presidente de mesa en las futuras elecciones al parlamento europeo, tras haberme sulfurado ligeramente, me informé de como podía escapar a la obligación de asistir.

He votado en todas las elecciones, no ya por convencimiento democrático, sino con la intención de contrarrestar el voto de alguien de derechas, eso es lo que mueve mi corazón cuando deposito la papeleta.

No me apetece nada perder un domingo de mi vida comprobando documentos nacionales de identidad mientras veo como desfilan ante mí todos mis vecinos, pero me apetece menos aún levantarme al alba en un día que puedo descansar para que me den una palmadita de agradecimiento y manden irme por donde he venido.

Me puse en contacto con la junta electoral en una dirección de e-mail que se nos facilita, explicaba que no podía ir a la reunión previa del viernes por tener que trabajar y que no entendía que en un país lleno de parados no se les diera la oportunidad a estos de ocupar esos puestos. La respuesta, bastante ofensiva, bajo mi punta de vista, es que no me preocupase, que solo me iba a tocar si faltaban el presidente y el primer suplente (insulto directo a mi inteligencia) y que la asignación se hacía por sorteo (insulto directo a mi cultura general), con lo que volvieron a subirme los calores y repliqué que conocía perfectamente las reglas del juego, que valoraba la democracia y el derecho al voto pero que para un día que se puede descansar, a nadie le apetece tener que madrugar por amor a la democracia para que te manden a tu casa sin haber visto más recompensa que comprobar como esos a los que elegimos para que nos roben a manos abiertas se perpetúen en sus poltronas.

Nunca más recibí contestación.

Pues bien, ahora me encuentro la noticia de que a un aficionado del Atlético le han eximido de su deber por ir al partido. Cuando me informé sobre como escapar vi que, además de las razones obvias, como son estar ingresado, ser un anciano, etc, aparecían otras que, como siempre, marginan a lo que no se ajusta a los cánones deseados por la sociedad, ya sabemos, si eres madre puedes librarte, lo cual es absolutamente lógico, pero si no tienes hijos no hay excusa (lo mismo que con la conciliación laboral).

Pues bien, no contaba con la excusa del circo, no sé como no se me ocurriópolitics-elections-vote-voter-voting-polls-gmin116l que, teniendo el fútbol en este país categoría casi de religión, interesando a las élites que el derecho a disfrutar del partidito y las posterior resaca no sea vulnerado, podía haberme excusado de esta manera.

Se ve que soy una ciudadana de segunda, mis aficiones, sean las que sean, sea ir al campo, sea vaguear en el sofá, sea visitar enfermos en el hospital, sea construir castillos de arena o sea tomar el vermú, nunca serán tan importantes como el nuevo ópio del pueblo, si un presidente del gobierno puede ir a disfrutar de un partido cuando se anuncia el rescate de su país, ¿cómo no va a poder una segunda presidenta de mesa electoral escapar a esta obligación?

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